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La Porcelana, aún siendo un producto cerámico, se distingue de los demás por la coexistencia en simultáneo de las siguientes tres características técnicas, únicas y fundamentales: Dureza, Blancura y Translucidez.

Complementariamente, hay que referir la elevada resistencia mecánica, baja porosidad y alta densidad que le confieren propiedades que, en el día a día, garantizan resistencia, durabilidad, inocuidad, toque suave y belleza.

Las materias primas utilizadas en la Porcelana, a pesar de ser comunes a otras cerámicas, pasan por criterios de elección cualitativa mucho más exigentes en lo que respecta a la constancia de las características técnicas y ausencia de contaminantes y al procedimiento diario de pruebas laboratoriales de control.  

Cuatro materias primas constituyen la pasta de Porcelana – Cuarzo, Arcilla, Felsdpato y Caolín, en una rigurosa composición.

Las piezas son obtenidas utilizando varios procesos de fabricación, entre ellos, el Relleno, el Prensado Isostático, el Relleno en Alta Presión y el Contra Moldeo.

Sigue una primera cocción a 1000ºC, en un ciclo hasta 18 horas, para que enseguida, después de vidriadas, las piezas sean de nuevo cocidas a una temperatura hasta 1400ºC. Aquí al alcanzar su maturación, es decir, al quedar impermeable, extremamente resistente, blanca y traslucida, obtenemos la Porcelana.

Se destaca la resistencia que posee a  los ataques químicos - que le son provocados por los detergentes, los alimentos y ataques mecánicos-,  particularmente a la utilización de cubiertos.

El producto decorado es obtenido a través de la aplicación de decoración que se logra en una tercera cocción a 1250.ªC (Fuego Alto) , lo que permite que la decoración quede dentro del vidriado – Inglaze – y por ello su extraordinaria resistencia y durabilidad.

Al final de todos estos procesos complejos, demorados, muy específicos y extremamente rigurosos, no solo en su aplique pero hoy en día sobre todo en su control, es nuestra Porcelana, con su extraordinaria belleza y calidad.